Hoy quiero hablar sobre algo que me afecta de manera muy directa ya que es en lo que se basa principalmente mi trabajo.

En una reunión que tuve hace unos días con unos compañeros, estábamos hablando sobre la evolución y la dirección que debe seguir cualquier tipo de packaging o envasado y todos estábamos de acuerdo en que la base para un buen futuro se centra en tres pilares básicos.

1 – Imagen:
El reclamo, la presentación, la manera de llamar la atención del cliente,… lo podemos llamar de muchas formas distintas pero está claro que es unos de los principales motivos por los que diferentes tipos de envases tienen diferentes resultados. El mismo producto envasado en una caja de cartón, en una bolsa de plástico, en un bote de cristal o en una lata metálica tienen diferentes resultados en el mercado y es muy importante para la empresa estudiar y analizar cuál de los formatos es el más adecuado para ese producto y para el tipo de cliente al que va destinado.

2 – Vida útil:
No parece algo que nos llame la atención de cara a un producto desde el punto de vista del consumidor pero es básico desde el punto de vista industrial y de gestión de ventas. ¿Os imagináis una colonia que se evaporase dentro de su propio tarro, una refresco que perdiera el gas, una alimento que no garantizara una fecha de consumo apta para el mercado o una caja de cartón que se degradara con la humedad ambiental? No parecen ser envases muy adecuados para el uso al que están siendo destinados.

3 – Eficiencia:
Desde mi punto de vista el pilar principal y más importante de los tres.
De nada sirve encontrar el envase perfecto para un producto si luego hace que ese producto no sea rentable.

No me refiero con esto a que el envase sea caro ya que si con él conseguimos aumentar las ventas en un porcentaje que nos permita asumir el incremento en su precio podemos aumentar mucho los beneficios de la empresa a pesar de que ese envase cueste mas dinero que otro.
Un ejemplo de esto lo podemos ver en los materiales impresos, ya que a pesar de tener un precio superior a los anónimos por sus costes de fabricación permiten llegar a los clientes de una manera mucho más directa aumentando considerablemente los ingresos y como consecuencia los beneficios de las empresas.

Tampoco me refiero con esto a que el envase deba ser el más barato. Sí escogemos el mejor packaging únicamente valorando el precio estaríamos cometiendo un tremendo error. Como ya comentamos en alguna entrada anterior, a pesar de que el precio no es la principal característica de la calidad si está implicado en ella y un material barato puede hacer que nuestro departamento de producción empiece a tener problemas de reprocesos, aumentando los tiempos de producción y con ello los costes, y que nuestra imagen de marca se vea deteriorada por incidencias con los clientes debido a entregas defectuosas.

Veamos un ejemplo:
Supongamos que somos una empresa de distribución que enviamos los productos en cajas de cartón y que por intentar abaratar en los costes de estos envases cambiamos la calidad del material y empezamos a trabajar con uuno que cueste menos dinero. Lo que en principio puede parecer una buena idea nos empieza a generar problemas ya que los operarios nos dicen que estas cajas se rompen con mucha facilidad y tardan más en envasar los productos. A los pocos días el departamento de calidad nos comenta que estamos tendiendo problemas en el transporte porque los nuevos envases no tienen la misma resistencia que las anteriores y se deforman, por lo que no generamos la imagen de calidad del producto que pretendemos dar. Esto llega a oídos de las empresas que nos suministran los productos a distribuir y nos indican que o mejoramos la calidad del envase para garantizar una presentación de calidad o dejarían de trabajar con nosotros. Y para terminar, empezamos a recibir malos comentarios en el campo digital (página web, redes sociales, blogs,…) por como los clientes finalistas reciben el producto que han comprado.
Todo esto hace ver que la idea inicial de reducir los costes empleados en las cajas de cartón no resultó muy acertada.

Por último, quiero comentar que otra de las incidencias del packaging en la eficiencia de la empresa reside en el transporte ya que debemos garantizar que los envases no sólo sean resistentes, si no también fáciles de manipular y que permitan gestionar el espacio de la mejor manera posible, maximizando así su capacidad de distribución y minimizando el coste de su gestión logística.

Vemos con todo esto que elegir el envase adecuado para un producto no es para nada sencillo y que afecta a muchos departamento de la empresa pero por suerte, hay varias compañías dedicadas únicamente al sector del packaging que pueden orientar perfectamente a sus clientes para facilitarles esta tarea.

Con todo esto vemos como diseño y marketing, producción, logística y contabilidad deben decidir el envase que garantice la mejor opción comercial para los productos de su empresa garantizando con él la mayor eficiencia posible.

Los tres pilares básicos del packaging.
Tagged on:             

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

A %d blogueros les gusta esto: