Todos sabemos que para que un producto tenga éxito en el mercado ha de cumplir unos requisitos mínimos de calidad, algo que llamaremos “ser bueno”, pero aunque este sea un elemento principal para su éxito, él sólo no es suficiente.
Otro elemento tan importante como el anterior es la comunicación, ya que es la encargada de hacer que el entorno se de cuenta de lo “bueno” que es el producto.

Todos conocemos ejemplos de productos que no destacan precisamente por su fiabilidad o calidad pero que tienen su hueco hecho en el mercado. Esto es debido a que conocemos sus características (precio, fiabilidad, capacidad de servicio, garantía, respuesta del proveedor,…) y las aceptamos, ya que se adaptan a lo que buscamos o necesitamos en ese determinado momento.

Cualquier producto de cualquier empresa ha de ser bueno (cumplir los requisitos de calidad que demandan sus clientes potenciales en el mercado) pero también ha de hacer saber a su mercado lo bueno que es.

De nada sirve hacer los mejores tenedores del mundo si los compradores de tenedores no lo saben, o simplemente no los conocen.

Es dentro de este campo donde el marketing y la comunicación cumple con una de sus labores mal importantes.

Para valorar hasta que punto son necesarios estos conceptos vamos a tener en cuenta tres de los pilares más importantes de la capacidad de actuación de una empresa en su mercado.

  • Frente a sus clientes: Como es lógico, que un cliente conozca la importancia que le da una empresa fabricante a la calidad de sus productos, la inversión que hace esta empresa para garantizar sus propiedades, su fiabilidad, la garantía que ofrece,… mejora su predisposición a la compra y posiciona a esta empresa de una manera muy positiva frente a la competencia.
    La importancia de este campo reside en hacer ver a los clientes que son algo más que simples compradores y que se busca su tranquilidad con el producto ofertado.
  • Frente a sus proveedores: Toda empresa que tenga una estrategia de marketing que haga ver a sus proveedores lo importante que es para ella su materia prima ya está ganando fortaleza de cara a su próxima negociación.
    Todo proveedor, al igual que todo vendedor, quiere estabilidad y saber que la empresa que trabaja con sus producto valora su calidad, por lo que ha de tener muy en cuenta su mercancía para no cometer ningún tipo de error y en caso de cometerlo afrontar las consecuencias.
  • Frente a la competencia: Cuando una empresa estudia a otra que trabaja en su mismo sector valora sus productos, líneas de fabricación, capacidad de producción, tiempo de entrega,… y saber que esa empresa competencia es mas fuerte que la propia en determinados productos debe dar a entender que es mejor una retirada a tiempo a una derrota.
    Estudiar a la competencia y valorar su posicionamiento en el mercado es necesario tanto para optimizar la capacidad de negociación de una empresa como para valorar los puntos de mejora.

Toda empresa que sepa valorar la importancia de un buen posicionamiento en su entorno ya tiene gran parte de su trabajo comercial hecho.

Ser bueno no es suficiente
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