Todos nosotros en algún momento de la vida hemos dicho u oído eso de «la ley de Murphy», pero… ¿Sabemos a cual de ellas nos referimos?

Las leyes de Murphy son tres, y dicen:

     1 – Nada es tan sencillo como parece al principio.

Esto quiere decir que toda tarea profesional que a simple vista parece fácil, en realidad no lo es.

No conviene fiarse de aquellas personal que no siendo profesionales del sector hablan sobre la dificultad o no que tienen las tareas de otros trabajadores. Por norma general estas personas tienden a tomar decisiones precipitadas sin conocer las consecuencias.

La mejor solución para evitar un conflicto en este sentido es consultar a verdaderos expertos en cada sector. Este es uno de los motivos por los que un equipo de trabajo debe estar formado por profesionales de varios departamentos.

2 – Todo lleva mas tiempo de lo que se pensaba al principio.

A la hora de planificar una serie de procesos, tendemos a ajustar demasiado los tiempos para conseguir “ahorrar” o abaratar los costes, pero no nos damos cuenta que siempre puede haber algún imprevisto que nos retrase a la hora de finalizar los trabajos.

La mejor forma de evitar que estos pequeños imprevistos nos estropeen los tiempos de producción es instaurar un correcto sistema de gestión de la calidad, para garantizar que se produzcan los menos posibles y preparar una buena gestión del tiempo para garantizar que aquellos que puedan surgir no nos perjudiquen en gran medida.

3 – Si algo puede ir mal, irá mal.

Esta es seguramente la mas famosa y la que todos hemos dicho alguna vez.

Si la tostada se puede caer del lado limpio o del de la mantequilla se caerá del lado de la mantequilla, si hay posibilidades de que llueva y salgo de casa sin paraguas, lloverá, si quedas con alguien que siempre llega tarde a las citas y ese día te retrasas tú, la otra persona será puntual, en resumen: Si algo puede salir mal, saldrá mal.

La verdad que frente a esta ley no hay ninguna solución totalmente viable, la única forma de enfrentarse a una situación de este tipo es tratar de controlar al máximo las posibilidades que hay de que algo pueda “ir mal” y estar preparado para solucionarlo en caso de que esto ocurra.

 

Tener en cuenta estas 3 leyes nos permitirá valorar los procesos y tiempos que emplearemos en cada tarea de la manera mas adecuada posible, evitando malgastar recursos y tener que enfrentarnos a problemas inesperados.

Muchas gracias por vuestro tiempo.

Las leyes de Murphy
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