Hace tiempo leí un artículo que decía que hay 2 tipos de jefes; los que contratan a gente que no sabe trabajar para pagarles poco dinero y que hagan lo que ellos dicen, que los incluiremos en el grupo “A” y los que valoran los conocimientos y la implicación de sus empleados y les contratan para dejarles trabajar según sus conocimientos pagándoles lo que se merecen, que los incluiremos en el grupo “B”

Según leemos esto, todos pensamos que lo mejor para nuestro trabajo sería tener un jefe del grupo “B”, pero no siempre nos damos cuenta que esto implica un mayor esfuerzo por parte de los empleados y una necesidad continua de formación y mejora con la que no muchos de ellos están dispuestos a convivir.

Muchos grandes marcos de normas (como por ejemplo el código técnico de edificación, CTE) indican dentro de sus estándares los objetivos mínimos que se han de cumplir para poder garantizar un resultado mínimo satisfactorio, pero no indican como llegar a estos objetivos para permitir a las empresas decidir el mejor camino hacia este resultado, garantizando así un proceso de mejora continua.

Supongamos el caso de un jefe de departamento con un trabajador de mantenimiento:

  • Caso 1) – Jefe tipo “A” con un trabajador no implicado:

El trabajador hará lo que el jefe diga y como el feje diga

El jefe estará contento por que el trabajador le obedece y se trabaja como él quiere.

           Resultado: Estancamiento.

  • Caso 2) – Jefe tipo “A” con un trabajador implicado:

El trabajador invertirá tiempo en investigar, formarse y tratar de mejorar en su trabajo presentándole a su jefe nuevos proyectos o metodologías que pueden resultar satisfactorias para la empresa.

El jefe se siente amenazado por el trabajador ya que considera que no realiza su trabajo como él dice.

            Resultado: Enfrentamiento

  • Caso 3) – Jefe tipo “B” con un trabajador no implicado:

El trabajador no se siente cómodo ya que considera que la empresa le tiene que indicar una metodología de trabajo para poder desempeñarlo según las condiciones de la misma.

El jefe no siente que su trabajador esté capacitado o motivado para participar en la empresa.

            Resultado: Enfrentamiento

  • Caso 4) – Jefe tipo “B” con un trabajador implicado:

El trabajador invertirá tiempo en investigar, formarse y tratar de mejorar en su trabajo presentándole a su jefe nuevos proyectos o metodologías que pueden resultar satisfactorias para la empresa.

El jefe valorará positivamente esta implicación y recompensará y motivará al trabajador para continuar con este proceso.

Resultado: Mejora continua.

Es importante mencionar que a pesar de que muchas empresas tienen un departamento dedicado íntegramente a I+D+I, esto no implica que el resto de los empleados no traten de aportar lo posible en esta dirección.

Todos los trabajadores de las empresas deben sentirse motivados e integrados en ellas para conseguir sacarle el máximo partido a los procesos de mejora continua

Muchas gracias por vuestro tiempo.

Cosas de jefes y trabajadores

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

A %d blogueros les gusta esto: